Diabetes y enfermedad coronaria

Diabetes y enfermedad coronaria

La diabetes mellitus se asocia a un incremento marcado de la enfermedad coronaria. Existen varios estudios, el estudio de Framinghan entre otros, que ponen de manifiesto un riesgo relativamente superior de padecer enfermedad coronaria en las mujeres diabéticas que en los hombres que sufren esta enfermedad. Las causas de un riesgo aumentado de enfermedad coronaria en la diabetes son múltiples: dislipemia, hipertensión, obesidad, hábito tabáquico.

Aunque se ha establecido que la mejora del control glucémico puede evitar la aparición y
progresión de las complicacion, No pasaba el  mismo en la relación hiperglicemia - enfermedad coronaria. En los primeros estudios realizados no se encontró ninguna relación entre las enfermedades coronarias y la glucemia o la duración de la diabetes (p. ej. WHO multinational study of vascular disease in Diabetes). Sin embargo, en estudios europeos más recientes sí se ha podido observar una relación entre la glucemia, la duración de la DM tipo 2 y las enfermedades coronarias en las cohortes de mediana edad y en las personas mayores [p. ej. The Wisconsin Epidemiologic study of Diabetic Retinopathy (WESDR)]. UKPDS Análisis del control glucémico.

El UKPDS no estableció una relación directa entre mejora del control glucémico y la disminución de riesgo cardiovascular, pero analizando los grados de control glucémico va establecer que en mejor control glucémico menor riesgo de enfermedad y muerte cardiovascular. Por cada 1% de mejora de la HbA1C el riesgo de padecer infarto de miocardio disminuye un 16%. El Grupo de enfermos obesos tratados con metformina presentaron una disminución muy significativa de la aparición de infarto de miocardio y mortalidad cardiovascular. No se evidenciar otras diferencias en los diferentes tratamientos hipoglucemiantes (insulina, sulfonilureas).

1. Asociación de la diabetes mellitus a otros factores de riesgo cardiovascular:
• Dislipemia.
• HTA.
• Obesidad.
• Tabaquismo.

2. Diabetes mellitus y arteriosclerosis: (macroangiopatía y síndrome
de insulinorresistencia):
• Cardiopatía isquémica.
• Enfermedades cerebrovasculares.
• Enfermedades vasculares periféricas.

3. Diabetes mellitus e insuficiencia renal crónica.
La forma de dislipemia más característica de la DM tipo 2 es un incremento de los triglicéridos y una disminución de los niveles de colesterol-HDL. En general los estudios realizados hasta la fecha han encontrado que la dislipemia en sujetos con DM tipo 2 comparada con sujetos sin diabetes es más severa en las mujeres que en los hombres. Estos descubrimientos son paralelos con el hecho de que existe un riesgo relativo superior de padecer enfermedad coronaria en la mujer que en el hombre diabético.

Al igual que ocurre en los sujetos que no presentan diabetes, los niveles de lípidos pueden estar afectados por otros factores distintos de la glicemia o la resistencia a la insulina, como por ejemplo por una enfermedad renal, un hipotiroidismo o por desórdenes lipídicos genéticos.

La hiperglucemia no es sólo la responsable de la dislipemia en el estado diabético, sino que hay otros factores, como la resistencia a la insulina, que pueden jugar un papel muy importante en esta dislipemia. La alta tasa de mortalidad y la elevada proporción de muertes súbitas que aparecen en los
pacientes diabéticos con enfermedad coronaria previa hacen de la prevención secundaria un elemento fundamental en estos pacientes.

El estudio 4S, un ensayo clínico diseñado para demostrar el efecto de la simvastatina sobre la mortalidad total y cardiovascular en pacientes con angina o infarto de miocardio previo, ha sido de gran importancia por diferentes motivos

• Ha demostrado por primera vez que una modificación significativa de la dislipemia disminuye el riesgo de un nuevo evento coronario en pacientes diabéticos con enfermedad coronaria.
• La magnitud de la reducción del riesgo coronario en este subgrupo de pacientes fue del 55%. Esta reducción es superior a la observada en sujetos no-diabéticos, el 32%.
• Los sujetos que padecían diabetes tenían 2,5 veces más riesgo de sufrir un evento coronario que los sujetos sin diabetes dentro del grupo placebo (de por sí ya con un riesgo superior por haber sufrido un evento coronario).

Los resultados preliminares del estudio Cholesterol and Current Events (CARE) complementan los del estudio 4S ya que demuestran que la reducción del colesterol-LDL es efectiva en la disminución de la enfermedad coronaria en pacientes diabéticos, incluso con niveles de colesterol-LDL bajos (139 mg / dl).

No existen estudios de prevención primaria con estatinas relacionados con el descenso de colesterol en pacientes diabéticos. En el estudio Helsinki Heart el gemfibrozilo se asoció a una reducción de la enfermedad coronaria en sujetos diabéticos sin enfermedad coronaria previa, aunque este resultado no fue estadísticamente significativo. Sin embargo, sabemos que los pacientes diabéticos que desarrollan una enfermedad coronaria tienen un pronóstico peor que los no-diabéticos cuando desarrollan un proceso clínico similar. Si, además, incluimos la mortalidad prehospitalaria medida desde el comienzo de los síntomas clínicos hasta el primer año, la tasa de defunciones se eleva al 45% en los hombres y al 38% en las mujeres que padecen diabetes.

Estos datos, provenientes de un estudio realizado en Finlandia, indican que todos los pacientes diabéticos probablemente deberían recibir tratamiento para disminuir el colesterol-LDL independientemente de que hayan experimentado un evento coronario.

Hipoglucemia y diabetes

Hipoglucemia y diabetes

La hipoglucemia es la complicación aguda más frecuente. En una persona diabética se considera hipoglucemia toda disminución del nivel de glucosa en sangre por debajo de los 70 mg / dl. Esta disminución de la glucemia puede ir acompañada o no de síntomas; cuando éste aparecen constituyen una señal de aviso para iniciar el tratamiento.
Normalmente se produce después de una administración excesiva de insulina o de una ingesta insuficiente de alimentos, o bien, después de realizar un ejercicio físico superior al habitual sin haber disminuido la dosis ni haber tomado un suplemento de alimento.

Los síntomas de la hipoglucemia en las primeras fases normalmente son: sensación de hambre, dolor de cabeza, sudoración fría, cambio de carácter, temblores y dolor abdominal. En fases más avanzadas aparece dificultad para pensar o hablar, comportamientos extraños, visión borrosa, somnolencia y mareos. En casos graves se puede llegar a alteración de la conciencia, convulsiones y coma.

Ante estos síntomas hay que comprobar, mediante la glucemia capilar, la existencia de hipoglucemia. Si no se puede realizar la prueba y existe sospecha, hay tratarlo como si lo fuera, y detener la actividad que se esté realizando. En caso de hipoglucemia grave hay que tratarla con la administración de glucagón, una hormona producida en el páncreas, al igual que la insulina, pero que tiene la función inversa: transforma los depósitos de glucógeno del hígado en glucosa, que se libera en sangre, y el resultado de su efecto es una elevación de los valores de glucosa.

Los padres deben facilitar un frasco de glucagón en la escuela, y controlar la caducidad y reposición. Alguno de los profesores del centro debe conocer la forma de administración, que es muy sencilla y no conlleva ningún riesgo; pero de todos modos los padres deben eximir por escrito los profesores de cualquier responsabilidad ante de todo problema surgido en la administración.

Para prevenir una hipoglucemia es importante:
  • Regularidad en las cantidades y los horarios de las comidas, en la administración de insulina y en el ejercicio; modificar las raciones de hidratos de carbono y la dosis de insulina en relación al ejercicio.
  • Mantener una técnica correcta de administración, y con las dosis adecuadas.
  • Llevar siempre encima una fuente de glucosa o azúcar.
  • Realizar frecuentemente autoanálisis de glucosa.

De esta manera es posible disminuir la frecuencia de las hipoglucemias y tratarlas
de forma correcta.

Cómo actuar ante una hipoglucemia:
1. Si no hay alteración de la conciencia:
• Inicialmente ingerir de 10 a 15 gramos de hidratos de carbono de absorción rápida, como dos terrones de azúcar, jugo de frutas o refresco azucarado (100 cc) o un vaso de leche desnatada (200 cc). Para un tratamiento inmediato no son adecuados la fruta entera, la leche entera o el chocolate.
• Pasados ​​10-15 minutos medir la glucemia.
- Si no está normalizada: ingerir entre 10 y 15 gramos más de carbohidratos
de absorción rápida, y volver a medir 15 minutos después.
- Si está normalizada: ingerir 10 gramos de hidratos de carbono de absorción lenta: 20 gramos de pan, 3 galletas (tipo "María"), un vaso de leche entera, 2 yogures naturales o una pieza de fruta natural.
• Si la hipoglucemia se da próxima a una de las comidas, se administrará la ración de carbohidratos de absorción rápida y adelantará la hora del almuerzo.
2. En caso de hipoglucemias graves con alteración de la conciencia:
• No administrar alimentos, ni sólidos ni líquidos.
• Se debe administrar una dosis de glucagón, por vía intramuscular o subcutánea.
• Avisar a la familia, y acudir al servicio de urgencias más cercano. Cuando el niño recupere la conciencia proporcionar hidratos de carbono por vía oral.

Situaciones extraordinarias en niños y diabetes

Enfermedades: Generalmente, durante una enfermedad cambian las necesidades de insulina, por lo que es importante realizar determinaciones frecuentes de glucemia y cetonuria (acetona en orina) para adaptar las dosis de insulina.

  • Enfermedades leves, resfriados: efectos mínimos en los niveles de glucosa.
  • Náuseas, vómitos y diarreas: En estos casos se da una menor ingesta de alimentos y una disminución de la absorción de azúcar, ocasionando niveles bajos de glucosa en la sangre.
  • Procesos infecciosos (anginas, gripe, varicela, infecciones de orina, neumonía ...): Pueden producir un aumento de la glucemia.
  • Heridas y traumatismos: Si está bien controlado, las heridas cicatrizan con normalidad, y por tanto la limpieza y desinfección serán las habituales.
  • Vacunaciones: La fiebre producida por las vacunas no altera el control de la diabetes, por lo que se pueden administrar todas con normalidad.

Actividades extraescolares y diabetes

Actividades extraescolares y diabetes

Las actividades extraescolares, como excursiones y campamentos, pueden suponer una alteración de los horarios habituales de las comidas y un aumento de la actividad física, por lo que son necesarias ciertas previsiones, tanto por parte de los profesores como de los niños:
• Puede ser necesario disminuir la dosis de insulina, por un riesgo de hipoglucemia.
• El niño debe llevar siempre una identificación personal, consistente en un carné o chapa que informa de la enfermedad del niño.
• En salidas de corta duración hay que llevar alimentos o bebidas con hidratos de carbono de absorción rápida; y también de absorción lenta, por si se da un retraso de las comidas.
• En salidas de larga duración hay que llevar insulina de reserva (se recomienda para el menos tres días más de los previstos), glucómetro, dispositivo de punción, tiras reactivas, glucagón y la documentación con el plan de tratamiento (las dosis de insulina y los horarios de las comidas).

Ejercicio físico y diabetes

El ejercicio es importante para los niños con diabetes ya que los ayuda a controlar la enfermedad, por lo tanto no se deben excluir de las actividades deportivas, aunque es necesario llevar un control. El ejercicio aumenta el riesgo de hipoglucemia, durante la práctica y hasta 18 horas después, sobre todo en los ejercicios intensos no habituales, ya que aumenta la sensibilidad a la insulina. Por este hecho es necesario que el niño controle su glucemia y siga unas normas generales a la hora de practicar ejercicio.

El ejercicio muy intenso de larga duración puede hacer subir momentáneamente la glucemia, pero luego, por el aumento de la sensibilidad a la insulina, tiende a bajar y por tanto no es necesario ningún suplemento de insulina en estas situaciones.
Es importante que tanto el niño como la familia sepan previamente los horarios en los que se practicará ejercicio para poder planificar bien el tratamiento. En caso de un ejercicio no habitual o no previsto, y de no poder hacer un control de la glucemia, hay tomar algún alimento para prevenir una posible hipoglucemia. Los profesores y entrenadores deben conocer cómo puede repercutir el ejercicio sobre la glucemia, y estimular al niño para que se la controle antes. También deben asegurarse de que haya una fuente de azúcar accesible (para actuar en caso de hipoglucemia).

Alimentacion en la diabetes

En la DM1 es importante mantener unos hábitos regulares en la alimentación y realizar una dieta equilibrada que permitirá tener un mejor control de la enfermedad.

Lo ideal sería realizar hasta seis prisas diarias evitando intervalos de ayunas superiores a las cuatro horas durante el día, e intentando realizarlas siempre a la misma hora para evitar cambios bruscos en la glucemia. Es importante vigilar que los niños hagan una comida a media mañana ya media tarde, ya que es cuando la insulina administrada hará un mayor efecto y el azúcar puede disminuir demasiado, causando una hipoglucemia.

Los niños que sufren DM1 deben saber cuántos carbohidratos consumen en cada comida para determinar la dosis de insulina necesaria. Por eso es importante conocer el índice glucémico y el concepto de ración.

El índice glucémico indica la capacidad de un alimento de aumentar la glucemia. Los alimentos con un índice glucémico más bajo son los más aconsejables (legumbres, verduras, pasta).

Hidratos de carbono simples: Son de absorción rápida, y aumentan rápidamente la glucemia. Son la glucosa, la fructosa, la lactosa y la sacarosa que encontramos en frutas, miel, leche y azúcar de mesa.

Si se acompañan de fibra, grasa o proteínas, se absorben más lentamente.

Hidratos de carbono complejos: Son de absorción lenta. Incluye el glucógeno, el almidón (que se encuentra en vegetales, cereales, legumbres y tubérculos), y la fibra, siendo esta última no digerible.

El concepto de ración relaciona un alimento con su contenido en carbohidratos.

Una ración equivale a 10 gramos de hidratos de carbono, y hay que conocer qué peso de cada alimento corresponde a una ración. Se consideran alimentos o bebidas libres, aquellos que contienen menos de 20 calorías y 5 gramos de carbohidratos por ración.

La insulina

LA INSULINA

El tratamiento de la DM1 es una terapia de sustitución, mediante la cual se proporciona al organismo la insulina que él no es capaz de producir. La insulina fue descubierta en 1921, y en 1923 se comercializó la primera solución de insulina de origen animal (principalmente porcina).

En la década de los 80, mediante técnicas de biotecnología se obtuvo insulina humana recombinante y de síntesis, que modificaron el perfil de acción y disminuir los efectos adversos. La comercialización del primer análogo de insulina fue en 1996. Desde 2001 las presentaciones comerciales son todas en forma de solución de insulina de 100 UI / ml; esta homologación permitió mejorar la posología disminuyendo errores en la administración.

Clases de insulinas

A) Según la potencia y el perfil de acción (tiempo de inicio y duración del efecto):
  • Acción ultra-rápida: inicio a los 15 minutos; pico máximo entre los 30 y los 90 minutos;y duración hasta 5 horas. Son insulinas análogas (lispro, aspart y glulisina).
  • Acción rápida: inicio a los 30 minutos; efecto máximo de 1,5 a 3,5 horas después de el inicio; y duración máxima de 8 horas. Es la insulina humana o Regular.
  • Acción intermedia: inicio más lento (1 hora); máximo a las 4-12 horas; su efecto cubre de 15 a 20 horas. Son la insulina NPH y la lispro-protamina.
  • Acción larga: inicio a partir de 1h; presentan un perfil basal sin pico; y de larga duración (24h). Son la insulina glargina y la detemir.

B) Según su composición:

  • Insulinas monocomponentes: formadas por un solo tipo de insulina.
  • Insulinas bicomponentes o bifásicas: soluciones de insulina rápida o ultrarrápida con la forma protamina de acción intermedia. 

Forma de administración

La posología de las insulinas es variable ya que se ha ajustarse a las necesidades de cada paciente; por lo que es un tratamiento individualizado. El médico elaborará una pauta con las unidades de insulina a administrar en cada situación. Por ello, es importante conocer la glucemia, que se mide con un glucómetro, aparato de fácil uso que mide la glucosa capilar.

Instrucciones de uso:
1. Lavar las manos con agua y jabón, o el dedo con alcohol, y
dejar secar.
2. Poner la tira reactiva en el glucómetro.
3. Hacer una punción en un dedo con una lanceta nueva y estéril, y poner una gota de sangre, rechazando la primera, en la
tira reactiva.
4. En unos segundos se obtendrá la lectura de la glucemia.

La vía de administración es subcutánea; pero en situaciones especiales se puede administrar vía endovenosa, exclusivamente en el ámbito hospitalario.
Hay diferentes zonas en las que se puede realizar la inyección subcutánea: Abdomen (separado dos dedos del ombligo y dos dedos por debajo de las costillas), Brazo (zona externa superior), Muslos (zona anterior y lateral exteriores), Nalgas (zona externa superior).
Igualmente importante es alternar el lugar de inyección y separar un par de dedos cada inyección de la anterior, para evitar efectos adversos en la zona.
También hay que saber que determinadas actitudes pueden variar la velocidad a la que la insulina es absorbida.

Los dispositivos para la administración de insulina disponibles se dividen en:
  • Monodosis: viales de solución de insulina. Se extrae la cantidad a administrar con una jeringa, con la que el paciente se inyectará la dosis.
  • Multidosis: plumas precargadas con un reservorio de solución de insulina; sólo hay que seleccionar la dosis en el dispositivo y proceder a la administración.
  • Bombas de insulina: dispositivos para infusión que administran la insulina por vía subcutánea mediante un catéter fijo en el abdomen

Las insulinas se conservan en nevera, entre 2 y 8ºC, y una vez en uso se pueden mantener a temperatura ambiente (inferior a 30ºC), protegidas de la luz y del calor directo durante 28 días. 

Rechazarlas pasado este tiempo, o en caso de que se congelen o presenten grumos. Igualmente es importante seguir las instrucciones de uso y conservación que especifican en el prospecto de cada tipo de insulina y dispositivo.