Enfermedades: Generalmente, durante una enfermedad cambian las necesidades de insulina, por lo que es importante realizar determinaciones frecuentes de glucemia y cetonuria (acetona en orina) para adaptar las dosis de insulina.
- Enfermedades leves, resfriados: efectos mínimos en los niveles de glucosa.
- Náuseas, vómitos y diarreas: En estos casos se da una menor ingesta de alimentos y una disminución de la absorción de azúcar, ocasionando niveles bajos de glucosa en la sangre.
- Procesos infecciosos (anginas, gripe, varicela, infecciones de orina, neumonía ...): Pueden producir un aumento de la glucemia.
- Heridas y traumatismos: Si está bien controlado, las heridas cicatrizan con normalidad, y por tanto la limpieza y desinfección serán las habituales.
- Vacunaciones: La fiebre producida por las vacunas no altera el control de la diabetes, por lo que se pueden administrar todas con normalidad.