Hipoglucemia y diabetes
La hipoglucemia es la complicación aguda más frecuente. En una persona diabética se considera hipoglucemia toda disminución del nivel de glucosa en sangre por debajo de los 70 mg / dl. Esta disminución de la glucemia puede ir acompañada o no de síntomas; cuando éste aparecen constituyen una señal de aviso para iniciar el tratamiento.
Normalmente se produce después de una administración excesiva de insulina o de una ingesta insuficiente de alimentos, o bien, después de realizar un ejercicio físico superior al habitual sin haber disminuido la dosis ni haber tomado un suplemento de alimento.
Los síntomas de la hipoglucemia en las primeras fases normalmente son: sensación de hambre, dolor de cabeza, sudoración fría, cambio de carácter, temblores y dolor abdominal. En fases más avanzadas aparece dificultad para pensar o hablar, comportamientos extraños, visión borrosa, somnolencia y mareos. En casos graves se puede llegar a alteración de la conciencia, convulsiones y coma.
Ante estos síntomas hay que comprobar, mediante la glucemia capilar, la existencia de hipoglucemia. Si no se puede realizar la prueba y existe sospecha, hay tratarlo como si lo fuera, y detener la actividad que se esté realizando. En caso de hipoglucemia grave hay que tratarla con la administración de glucagón, una hormona producida en el páncreas, al igual que la insulina, pero que tiene la función inversa: transforma los depósitos de glucógeno del hígado en glucosa, que se libera en sangre, y el resultado de su efecto es una elevación de los valores de glucosa.
Los padres deben facilitar un frasco de glucagón en la escuela, y controlar la caducidad y reposición. Alguno de los profesores del centro debe conocer la forma de administración, que es muy sencilla y no conlleva ningún riesgo; pero de todos modos los padres deben eximir por escrito los profesores de cualquier responsabilidad ante de todo problema surgido en la administración.
Para prevenir una hipoglucemia es importante:
- Regularidad en las cantidades y los horarios de las comidas, en la administración de insulina y en el ejercicio; modificar las raciones de hidratos de carbono y la dosis de insulina en relación al ejercicio.
- Mantener una técnica correcta de administración, y con las dosis adecuadas.
- Llevar siempre encima una fuente de glucosa o azúcar.
- Realizar frecuentemente autoanálisis de glucosa.
De esta manera es posible disminuir la frecuencia de las hipoglucemias y tratarlas
de forma correcta.
Cómo actuar ante una hipoglucemia:
1. Si no hay alteración de la conciencia:
• Inicialmente ingerir de 10 a 15 gramos de hidratos de carbono de absorción rápida, como dos terrones de azúcar, jugo de frutas o refresco azucarado (100 cc) o un vaso de leche desnatada (200 cc). Para un tratamiento inmediato no son adecuados la fruta entera, la leche entera o el chocolate.
• Pasados 10-15 minutos medir la glucemia.
- Si no está normalizada: ingerir entre 10 y 15 gramos más de carbohidratos
de absorción rápida, y volver a medir 15 minutos después.
- Si está normalizada: ingerir 10 gramos de hidratos de carbono de absorción lenta: 20 gramos de pan, 3 galletas (tipo "María"), un vaso de leche entera, 2 yogures naturales o una pieza de fruta natural.
• Si la hipoglucemia se da próxima a una de las comidas, se administrará la ración de carbohidratos de absorción rápida y adelantará la hora del almuerzo.
2. En caso de hipoglucemias graves con alteración de la conciencia:
• No administrar alimentos, ni sólidos ni líquidos.
• Se debe administrar una dosis de glucagón, por vía intramuscular o subcutánea.
• Avisar a la familia, y acudir al servicio de urgencias más cercano. Cuando el niño recupere la conciencia proporcionar hidratos de carbono por vía oral.