LA INSULINA
El tratamiento de la DM1 es una terapia de sustitución, mediante la cual se proporciona al organismo la insulina que él no es capaz de producir. La insulina fue descubierta en 1921, y en 1923 se comercializó la primera solución de insulina de origen animal (principalmente porcina).
En la década de los 80, mediante técnicas de biotecnología se obtuvo insulina humana recombinante y de síntesis, que modificaron el perfil de acción y disminuir los efectos adversos. La comercialización del primer análogo de insulina fue en 1996. Desde 2001 las presentaciones comerciales son todas en forma de solución de insulina de 100 UI / ml; esta homologación permitió mejorar la posología disminuyendo errores en la administración.
Clases de insulinas
A) Según la potencia y el perfil de acción (tiempo de inicio y duración del efecto):
- Acción ultra-rápida: inicio a los 15 minutos; pico máximo entre los 30 y los 90 minutos;y duración hasta 5 horas. Son insulinas análogas (lispro, aspart y glulisina).
- Acción rápida: inicio a los 30 minutos; efecto máximo de 1,5 a 3,5 horas después de el inicio; y duración máxima de 8 horas. Es la insulina humana o Regular.
- Acción intermedia: inicio más lento (1 hora); máximo a las 4-12 horas; su efecto cubre de 15 a 20 horas. Son la insulina NPH y la lispro-protamina.
- Acción larga: inicio a partir de 1h; presentan un perfil basal sin pico; y de larga duración (24h). Son la insulina glargina y la detemir.
B) Según su composición:
- Insulinas monocomponentes: formadas por un solo tipo de insulina.
- Insulinas bicomponentes o bifásicas: soluciones de insulina rápida o ultrarrápida con la forma protamina de acción intermedia.
Forma de administración
La posología de las insulinas es variable ya que se ha ajustarse a las necesidades de cada paciente; por lo que es un tratamiento individualizado. El médico elaborará una pauta con las unidades de insulina a administrar en cada situación. Por ello, es importante conocer la glucemia, que se mide con un glucómetro, aparato de fácil uso que mide la glucosa capilar.
Instrucciones de uso:
1. Lavar las manos con agua y jabón, o el dedo con alcohol, y
dejar secar.
2. Poner la tira reactiva en el glucómetro.
3. Hacer una punción en un dedo con una lanceta nueva y estéril, y poner una gota de sangre, rechazando la primera, en la
tira reactiva.
4. En unos segundos se obtendrá la lectura de la glucemia.
La vía de administración es subcutánea; pero en situaciones especiales se puede administrar vía endovenosa, exclusivamente en el ámbito hospitalario.
Hay diferentes zonas en las que se puede realizar la inyección subcutánea: Abdomen (separado dos dedos del ombligo y dos dedos por debajo de las costillas), Brazo (zona externa superior), Muslos (zona anterior y lateral exteriores), Nalgas (zona externa superior).
Igualmente importante es alternar el lugar de inyección y separar un par de dedos cada inyección de la anterior, para evitar efectos adversos en la zona.
También hay que saber que determinadas actitudes pueden variar la velocidad a la que la insulina es absorbida.
Los dispositivos para la administración de insulina disponibles se dividen en:
- Monodosis: viales de solución de insulina. Se extrae la cantidad a administrar con una jeringa, con la que el paciente se inyectará la dosis.
- Multidosis: plumas precargadas con un reservorio de solución de insulina; sólo hay que seleccionar la dosis en el dispositivo y proceder a la administración.
- Bombas de insulina: dispositivos para infusión que administran la insulina por vía subcutánea mediante un catéter fijo en el abdomen
Las insulinas se conservan en nevera, entre 2 y 8ºC, y una vez en uso se pueden mantener a temperatura ambiente (inferior a 30ºC), protegidas de la luz y del calor directo durante 28 días.
Rechazarlas pasado este tiempo, o en caso de que se congelen o presenten grumos. Igualmente es importante seguir las instrucciones de uso y conservación que especifican en el prospecto de cada tipo de insulina y dispositivo.